#El dirigente peronista cuestionó la intervención del Partido Justicialista de Salta y sugirió que detrás hay una jugada más amplia para disciplinar al peronismo. Apuntó contra los sectores “complacientes” con Milei y habló de un clima político enrarecido.
La intervención judicial del Partido Justicialista de Salta no cayó del todo por sorpresa, pero tampoco pasó inadvertida. Para Pablo Kosiner, interventor designado por la fuerza a nivel nacional, el movimiento tiene más de operación política que de necesidad institucional. “Como dirigente no me sorprendió del todo, pero desde lo legal sí, porque hay una intromisión de la Justicia en decisiones propias de un partido”
Kosiner aseguró que el PJ salteño ya tenía un cronograma electoral en marcha, presentado incluso ante la jueza María Servini y validado por el Consejo Nacional del partido. La idea era prorrogar seis meses la intervención para ordenar la vida interna. Pero en el medio apareció el fallo. “Había un clima enrarecido, muchas versiones, reuniones que decían que se hacían. Desde la política, algo se veía venir”, deslizó, sugiriendo que el terreno ya estaba preparado.
En su lectura, lo ocurrido en Salta no es un hecho aislado. “El objetivo final es intervenir el Partido Justicialista Nacional. Es algo más grave que correr a Cristina”, advirtió. Para Kosiner, hay sectores que buscan transformar al PJ en una suma de estructuras provinciales sin conducción unificada, algo que choca con la tradición histórica del partido. “No puede haber un PJ complaciente con Milei en algunas provincias y opositor en otras”, remarcó.
El exdiputado también dejó entrever tensiones internas. Reconoció que su postura frontal contra el gobierno nacional generó incomodidades dentro del propio peronismo. “A algunos dirigentes les molesta el discurso firme contra Milei”, dijo, marcando una línea divisoria entre quienes buscan confrontar y quienes prefieren una convivencia más pragmática con la Casa Rosada.
En ese marco, defendió el proceso que venía impulsando en la provincia: reactivación de la militancia, diálogo con distintos sectores y construcción de una identidad opositora clara. “Estábamos organizando un peronismo sin titubeos frente a Milei. Eso molesta”, insistió, sugiriendo que el avance interno del espacio pudo haber acelerado decisiones externas.
Kosiner también vinculó la discusión partidaria con el contexto económico. Cuestionó la reducción de la coparticipación y el endeudamiento forzado de las provincias. “Te sacan recursos y después te obligan a tomar préstamos al 15%”, criticó, en una línea que busca conectar la interna del PJ con el impacto concreto de las políticas nacionales.
Sin rodeos, dejó una definición que marca el tono de su posicionamiento: “Lo mejor que le puede pasar a la Argentina es que el año que viene Milei no sea presidente”. No es solo una consigna: es la hoja de ruta que, al menos para un sector del peronismo, empieza a ordenar todo lo demás.
Por último, Kosiner apuntó contra el dirigente del “sindicalismo con peluca”, Luis Barrionuevo de estar atrás de esta ingeniería de intervenciones con el objetivo final de que se intervenga el PJ nacional, para limpiar de la cancha de forma definitiva a Cristina Kirchner.
Fuente : Opinorte.
